La Lesión Osteopática - Centre Recuperatori Pardinyes Osteopatia

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La lesión osteopática

Principalmente deberíamos definir la lesión osteopática. Existen muchísimas definiciones, algunas de las cuales son demasiado triviales. Por supuesto que las expresiones “ vértebra desplazada “ , “ pieza ósea bloqueada o agarrotada “, etc, prácticamente han desaparecido en la actualidad de nuestro vocabulario. Sin embargo, subsiste en la opinión del gran público, debido a la insistencia de algunos profesionales, que no constituyen excepciones, para los que la osteopatía se limita a las manipulaciones correctoras. Ciertamente, algunas mentes siguen sin tener las cosas claras.
Es evidente que la detención de la movilidad de la fascina en un punto determinado de nuestro cuerpo lleva a una estasis de liquido local, que también constituye fuente de tensión. Las denominadas lesiones osteopáticas no tienen un origen distinto. He aquí una definición: “la lesión osteopática es una tensión aponeurótica (tensión de la fascia) que, al nivel de una articulación atrae la pieza ósea hacia ella y le impide desplazarse en sentido opuesto, dentro de las posibilidades fisiológicas de dicha articulación “.
La lesión osteopática es una lesión fisiológica. No rebasa las amplitudes articulares fisiológicas de la articulación. No es una luxación ni una subluxación. Lo que nos lleva a una segunda máxima: las normalizaciones articulares nunca son maniobras forzadas.
Las lesiones osteopáticas son dolorosas. En fisiológica hemos precisado que los ligamentos tenían como función principal limitar los micromovimientos. Aquellos no están hechos para resistir una tensión permanente, por pequeña que está sea. Al poseer receptores sensitivos, una lesión permanente los hace enseguida dolorosos. Dentro de estos fenómenos dolorosos, cabe hacer aún ciertas distinciones. De la misma forma que todo lo referente al aparato locomotor, la osteopatía se inscribe en un marco de globalidad. Una lesión osteopática se equilibra por medio de otra lesión. Casi siempre, una lesión primaria se compensa a través de una, dos, tres o incluso cuatro lesiones secundarias. La que resulta dolorosa en general es la última lesión, la que no se ha podido compensar y por la cual el paciente acude a la consulta.
El verdadero tratamiento osteopático no radica en la corrección de la lesión que causa dolor, sino en la búsqueda y corrección de la lesión primaria inicial. Esta máxima raras veces se respeta.


    

Examen general

La corrección de un micromovimiento se hace a través de un micromovimiento. La pieza ósea que precisa corrección se halla atrapada entre dos obstáculos que tan sólo dejan libre el espacio articular afectado. De esta forma, puede llevarse suavemente a una posición situada en el límite de la corrección fisiológica, corregirse seguidamente por medio de un micromovimiento y, llegado el caso, un tiempo respiratorio. Jamás la fuerza ha de sustituir la precisión.
Empieza por la cintura pélvica, cruce entre una fuerza ascendente y otra descendente: la resistencia del suelo y la gravedad. Al influir una fuerza ascendente en la posición de los ilíacos, una lesión ilíaca implicará la exploración de las extremidades inferiores, en particular la de los pies. En concreto, el examen general ha de ser total, tanto hacia la parte superior como hacia la inferior. Considero asimismo que debe efectuarse segmento a segmento, si bien con todas las pruebas combinadas y realizadas según las posiciones del pacien.
En esta especialidad, todas las pruebas son difíciles y la mayor parte se basan en la sensibilidad táctil. El examen osteopático es en primer lugar un examen de palpación y constituye la base de todos los exámenes. Requieren un entrenamiento importante en este sentido. La palpación debe ser suave. La mayor parte del tratamiento diagnóstico se hace a base de pruebas de movilidad, de micromovilidad. Así pues, en osteopatía la sensibilidad es importantísima. Exige mucha concentración, facultad que por lo que parece tiende a desaparecer de nuestro mundo moderno.
El dolor puede parecer una indicación muy valiosa a la hora de juzgar la forma y localización de la lesión, y en cambio no lo es; en osteopatía hay que desconfiar muchísimo del dolor. Tensiones distintas pueden llevar a la misma lesión. Una misma lesión irá acompañada de un dolor a la derecha para uno, a la izquierda para otro, a distancia para un tercero, según las tensiones que la han  causado y las que ella misma habrá creado. Es un error situar la lesión junto al dolor. Este puede ser una indicación, aunque siempre secundaria y que es necesario interpretar.

Las correcciones

Las normalizaciones articulares constituyen la vertiente más espectacular de la osteopatía, el lado mágico del gesto que alivia. Para nosotros, representa la parte más fácil. Durante mucho tiempo las correcciones han sido sinónimo de brutales manipulaciones acompañadas de  crujidos articulares. Debo añadir seguidamente que tales crujidos,  que a menudo el paciente traduce como la “ vuelta del hueso a su lugar “ no significa absolutamente nada a nivel terapéutico. La osteopatía moderna utiliza tan sólo correcciones suaves realizadas dentro de las posibilidades fisiológicas de las articulaciones. Hay que vencer la tensión que crea la lesión. Una manipulación brutal a menudo no consigue más que aumentar dicha tensión y una reacción de defensa por parte del tejido del paciente.
CRP OSTEOPATIA
Textos e información redactada por Joan Carles Bosch Tomas, gerente de Centre Recuperatori Pardinyes.
info@crposteopatia.es
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