Sistema Fascial Osteopatia - Centre Recuperatori Pardinyes Osteopatia

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Principios del tratamiento y técnicas básicas

La inducción miofascial es un proceso simultáneo de evaluación y tratamiento, en el que, a través de movimientos y presiones sostenidas tridimensionales, aplicadas en todo el sistema fascial, se busca la liberación de las restricciones del sistema fascial, con el fin de recuperar el equilibrio funcional del cuerpo.

Al aplicar las técnicas de inducción miofascial se realiza una estimulación mecánica del tejido conectivo. Como consecuencia, se logra una circulación más eficiente de los anticuerpos, un aumento del suministro sanguíneo hacia los lugares de la restricción, una correcta orientación en la producción de fibroblastos y un mayor suministro de sangre hacia el tejido nervioso, acelerando así el proceso de curación. Es indispensable una correcta movilidad del tejido para un intercambio apropiado de los líquidos corporales. Si esta movilidad está reducida, se altera la calidad de la circulación sanguínea, que se torna lenta y pesada, lo que puede conducir, en casos extremos, a una isquemia ( reducción del flujo sanguíneo). Este cambio marca generalmente el inicio de serios problemas en nuestro cuerpo. Las restricciones creadas por el déficit motor del sistema miofascial promueven la creación de “puntos gatillo“ ( puntos dolorosos ) y producen isquemia, lo que conlleva a un deterioro de la calidad de las fibras musculares. En consecuencia, una estimulación excesiva de la producción de fibras de colágeno, provoca una FIBROSIS del sistema miofascial, dando lugar automáticamente a la formación de áreas de atrapamiento.

Cualquier restricción local del sistema miofascial desencadena la formación de reacciones en distintas partes del cuerpo, muchas veces muy distantes del sitio de la restricción primaria. Las terminaciones sensitivas son atrapadas en la envoltura del tejido fascial, y el paciente empieza a experimentar hipersensibilidad y dolor local. Estas señales alcanzarían también las áreas límbicas del  cerebro, por debajo del tálamo, lo que produciría una alteración de la emociones.

Un sistema fascial que se encuentra en un largo proceso de INMOVILIZACIÓN tiende a producir dolor y no es fácil liberar al paciente de este tipo de dolencias. El tratamiento del paciente con una disfunción del sistema miofascial es más difícil de efectuar que el tratamiento del paciente con, por ejemplo, una contractura muscular, la forma en la que liberan las restricciones del sistema miofascial es aflojándolas, estirándolas o rompiéndolas. Incluso al liberar el tejido, posteriormente, en el periodo entre las sesiones, puede retraerse y restringirse de nuevo. También hay que tener en cuenta que, por lo general, el paciente con este síndrome, en el proceso de autodefensa se autolimita y, por lo tanto, se convierte en una persona hipomóvil y rígida. Este tipo de paciente tiene menos capacidad para recuperar sus movimientos, y el paciente que no logra la autocorrección necesita un tratamiento más largo y más frecuente, que incluiría también un programa individualizado de ejercicios ( Barnes, 1990; Bienfait, 1995 y 1987; Fung, 1967 ).

En teoría, toda persona puede recibir y beneficiarse de la aplicación de las técnicas de inducción miofascial, y cualquier osteópata puede recibir el entrenamiento y, posteriormente, aplicar las técnicas.

Uno de los efectos de la aplicación de las técnicas de inducción miofascial, es la liberación de toxinas. La mejor forma de eliminarlas del organismo es a través de la orina, por lo que se debe recomendar al paciente el incremento de la ingestión de agua a un litro diario, como  mínimo, a parte de sus costumbres habituales. El laborioso trabajo de los riñones permite eliminar los líquidos del organismo, lo que facilita el proceso de expulsión de las TOXINAS. De lo contrario estas quedarán retenidas de nuevo, causando reacciones negativas en el cuerpo como, por ejemplo, rigidez, dolor, náuseas, vómitos, erupciones en la piel y las mucosas ( Barnes, 1990; Cantú, 2001; Menheim, 2001 ).


    El tacto

Se ha escrito muchos libros sobre el tacto y su importancia en los diferentes tipos de terapia. No pretendo extenderme sobre este tema, así que solamente mencionaré los aspectos más relevantes y de mayor importancia para la inducción miofascial.

El tacto es una forma de comunicación, sin el uso de palabras, muy poderosa, que requiere dedicación y concentración tanto por parte del terapeuta como del paciente.

El tacto forma parte del lenguaje corporal. Este lenguaje permite una comunicación perfecta entre el terapeuta y el paciente durante el proceso de tratamiento. Es una forma de comunicación muy completa, que permite marcar a ambos los espacios cómodos de acción ( Cottingham, 1985 ).

Siendo la inducción miofascial una forma interactiva de aplicación terapéutica, la fuerza y la intención con la que tocamos al paciente pueden determinar el éxito o el fracaso del tratamiento. A través del tacto, el terapeuta establece el primer contacto con el cuerpo del paciente, valorando la calidad del tejido, la forma de restricción, su dirección y su profundidad.

Contraindicaciones

CONTRAINDICACIONES ABSOLUTAS

  • Aneurisma: abultamiento de forma esférica de la pared de una arteria.
  • Fracturas de los huesos y lesiones agudas de los tejidos blandos (se debe esperar de 3 semanas a 3 meses hasta que se produzca una completa cicatrización).
  • Heridas abiertas.
  • Pacientes en tratamiento con corticoides ( esperar hasta 2 - 3 meses ).
  • Estados febriles.
  • Pacientes hemofílicos.
  • Tumores malignos.
  • Leucemia.
  • Pacientes con cáncer del sistema linfático (enfermedad de Hodking ).
  • Estados inflamatorios de los tejidos blandos en etapa aguda.
  • Enfermedades infecciosas.
  • Osteoporosis ( en etapa avanzada ).
  • Deficiencias circulatorios agudas ( por ejemplo, síndrome vertebrobasilar ).
  • Terapia anticoagulante.
  • Diabetes avanzada.
  • Hemofilia.
  • Flebitis avanzada.
  • Osteomielitis.
  • Hematomas ( no se debe aplicar el tratamiento sobre hematomas ).
  • Hipersensibilidad de la piel.
  • Falta de aceptación de las técnicas por parte del paciente.


CONTRAINDICACIONES RELATIVAS

  • Arteriosclerosis avanzada.
  • Enfermedades autoinmunes.
  • Lupus ( en etapa aguda ).
  • Artritis reumatoide aguda.
  • Esclerodermia ( en fase inflamatoria ).
  • Espondilitis anquilosante ( en etapa aguda ).
  • Pacientes con enfermedades maniaco depresivas.
  • Parálisis cerebral ( en Estados muy graves ).
  • Trombosis.
  • Epilepsia ( evitar hiperventilación ).
  • Pacientes sometidos a cirugía plástica (se debe esperar hasta 6 semanas ).
  • Dolor de cabeza y jaqueca no diagnosticadas.
  • Pacientes con tensión extremadamente alta.
  • Avanzada inestabilidad de la columna vertebral.
  • Condiciones ginecológica especiales.
  • DIU.
  • Embarazo (no aplicar la técnica durante los 3 primeros meses, y evitar la aplicación de las técnicas sobre el vientre materno durante el resto del embarazo )
  • No se recomienda la aplicación de las técnicas en deportistas de alta competición 2 - 3 días antes de las mismas.